En cuanto al momento y a las circunstancias de tales acontecimientos, no necesitáis, hermanos, que os escriba.
Sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche.
Cuando la gente ande diciendo: Todo es paz y seguridad, entonces justamente sobrevendrá la destrucción, como los dolores de parto a la mujer encinta, y no podrán librarse.
Pero vosotros, hermanos, no vivís en las tinieblas. Por eso, el día del Señor no debe sorprenderos como si fuera un ladrón.
Todos vosotros, en efecto, pertenecéis a la luz y al día, no a las tinieblas o a la noche.