Devocional Hebreos 12:1

Publicado por Victory Outreach Cuba en

Leamos en esta mañana la palabra del Señor en el libro de Hebreos 12:1

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Que bueno sería que podamos terminar y empezar el año sin rencores y sin resentimientos. Se hace necesario que pongamos en práctica lo que es el PERDONAR y OLVIDAR .

¿Quién no ha sido herido por las acciones o las palabras de otra persona en este último año?

Tal vez uno de tus padres te criticó constantemente cuando crecías, un amigo te involucró en cosas desagradables o tu pareja te engañó. O quizás tuviste una experiencia traumática, como abuso físico o emocional a manos de una persona en quien confiabas.
Estas heridas pueden dejarte con sentimientos duraderos de enojo y amargura, y hasta deseos de venganza.

De todos los pecados, el resentimiento es uno de los más extraños porque su fin es el castigar a la otra persona. Sin embargo es mucho más doloroso para nosotros de lo que jamás pudiera ser para la otra persona. A veces la otra persona ni siquiera se ha dado cuenta de que ha hecho algo malo. Por lo tanto nuestro resentimiento no le produce daño alguno, pero para nosotros sí es muy destructivo.

Si guardamos resentimiento, puede transformarse en amargura. La amargura afecta la salud, la mente, la personalidad y nuestra comunión con Dios.

La única cosa que puede librarnos del resentimiento y la amargura es el perdón.
Es costoso perdonar, pero es más caro aun no hacerlo.
La gente necesita ser juzgada por sus malos hechos, pero tú y yo no somos los indicados para juzgarla. El juicio pertenece a Dios. La Biblia dice:

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”(Romanos 12:19).

Alcance Victoria Cuba🇨🇺estamos llamados a dar sentencia de muerte al resentimiento y la amargura. Ambos se encuentran entre los pecados más grandes que existen.

Debemos deshacernos de ellos y dejar que la libertad de Cristo nos haga danzar de felicidad.

Oremos en esta mañana para que podamos terminar y empezar el nuevo año sin resentimientos ni rencores y podamos perdonar de todo corazón.

Dios les bendiga mucho.
Sem. Yaneysi Mustelier (Tuti).
Ps. Abel y Angelica Perez.

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